Los Sofistas apuestan por el nomos en lugar de la fisis. Nada es verdad ni mentira: Todo es relativo. El hombre es la medida de todas las cosas: cada cual tiene su opinión, no hay una verdad o una mentira absoluta.

Esto les interesaba a las Sofistas, porque si yo sé defender mi verdad, ganaré las elecciones.

El relativismo se instala en la sociedad. Para los obispos, la única verdad es la verdad divina, y nadie puede dudar de ella. Quién dude de ella, será relativista. Es aquí donde comienza la polémica...


El escepticismo defiende que no existe la verdad, y si ésta existiera no la podríamos conocer porque el ser humano está limitado para conocerla.

La verdad es inalcanzable, imposible. El ser humano tiene que atenerse con lo que tiene.